Aspectos fundamentales

Tres conceptos básicos relacionados con la traducción.

Los traductores solemos ofrecer distintos servicios, pero en ocasiones los límites entre unos y otros pueden ser difusos. Hoy voy a intentar aclarar tres conceptos básicos:

Traducción

Empecemos con la traducción en sí. Aunque casi cada teórico ofrece su propia definición, según el glosario de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) de 1981, es «la expresión de obras escritas u orales en un idioma distinto al de la versión original».[1]

Antes de nada hay que puntualizar que, en principio, en traducción siempre se trabaja con textos escritos; cuando nos referimos a la producción oral, no hablaríamos de traducción, sino de interpretación.

Así pues, la traducción consiste en transformar un mensaje escrito en una lengua de salida en otro mensaje «equivalente» en una lengua de llegada. Como nos recuerda Umberto Eco en el título de uno de sus libros: decir casi lo mismo. A este respecto hago mía la máxima de Valentín García Yebra:[2]

«decir todo lo que diga el texto original, no decir nada que no se diga en él, y decirlo todo de la manera más sencilla, más elegante y transparente en la lengua terminal»

Localización

La localización hace referencia a la adaptación de contenidos informáticos.

Por ejemplo, en una web, una aplicación o incluso un videojuego, además del texto deben adaptarse otros elementos:

  • gráficos
  • formatos
  • diseños
  • monedas
  • unidades de medida

El objetivo es ofrecer un producto que parezca desarrollado para ese mercado específico.[3]

Transcreación

Por su parte, la transcreación tiene que ver con la traducción de contenidos de marketing.

Imaginemos una empresa austriaca que desea ofrecer sus servicios en España: es muy probable que haya que reescribir o idear nuevos eslóganes y textos publicitarios, simplificar o ampliar contenidos, adaptarlos a nuestra cultura, etc.

Para conseguirlo, se necesita una labor de creatividad y reflexión adicional que va más allá de lo que entendemos como traducción y que se acerca más a la redacción de contenidos publicitarios (copywriting).[4]

 

Existen otros muchos servicios lingüísticos relacionados con la traducción: postedición, transcripción, traducción para doblaje o subtitulado, traducción jurada, etc.

Cada uno requiere una formación, unas destrezas y unas herramientas particulares. Además, es conveniente centrarse en uno o varios ámbitos de especialización. El traductor, como proveedor, es consciente de ello y ofrece servicios según sus capacidades y preferencias; el cliente, por su parte, debe buscar al profesional adecuado a sus necesidades.

[1] M. Á. Recio Ariza et al., Traducción y autoría: la evolución de los derechos de autor en la figura del traductor, Salamanca, Ediciones Universidad de Salamanca, 2013.

[2] Valentín García Yebra, «Valentín García Yebra – Diálogo con Felipe B. Pedraza Jiménez», en Publicaciones de la Nueva Revista de Enseñanzas Medias, n.º 6: La traducción: arte y técnica, Madrid, Ministerio de Educación y Ciencia, 1984, p. 12.

[3] GALA, What is Localization? (https://www.gala-global.org/industry/intro-language-industry/what-localization)

[4] L. B. Soulés, ¿Qué es la transcreación? (http://www.academia.edu/3416414/_Qu%C3%A9_es_la_transcreaci%C3%B3n)

Fotografía de Adolfo Félix.

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